Por Fidel Cartagena, estudiante secundario,

militante de Hagamos Lo Imposible



El domingo 18 de abril a la medianoche, el ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció en conferencia de prensa de acuerdo a lo dispuesto por la cámara de apelaciones porteña, la continuación del gobierno con el esquema de clases presenciales en la ciudad. En los hechos, desacató el DNU promulgado por Alberto Fernández el pasado miércoles 14 de abril. Finalmente, la resolución tomada por el GCBA fue dejada sin efecto por un juez federal y derivada a la Corte Suprema de la Nación. Esta puja se imprime en una serie de tironeos entre ciudad y el gobierno nacional que datan desde la cuarentena estricta por ver quién lidera la agenda sobre la vuelta a la presencialidad en las escuelas.


Ante esta primera resolución del gobierno de la ciudad, la respuesta de la comunidad educativa no se hizo esperar. Con el antecedente de un paro masivo el miércoles 14 de abril, medida que las bases arrancaron a los sindicatos mayoritarios como UTE, los gremios docentes (públicos y privados) convocaron a un nuevo paro a fin de que se cumpla el decreto que establece la suspensión temporal de las clases presenciales. Es un reclamo que tanto docentes como estudiantes hemos sostenido frente al alza de casos y lo crítico del estado del sistema de salud porteño. El planteo central es que no se nos puede exponer a más contagios en estas condiciones. Un dato nada menor, es que en el momento en que Larreta daba su conferencia nos enterábamos de la muerte de Marcelo Becker, el tercer docente fallecido por COVID-19 en la ciudad.


Aun yendo en contra de la voluntad expresada por la comunidad educativa, Larreta busca publicitarse como el garante de la continuidad pedagógica en las escuelas. Si bien la resolución del GCBA fue dejada sin efecto y se está a la espera de un fallo de la corte suprema que defina el estado de las clases en la ciudad, cabe abrirnos ciertos interrogantes ante esta nueva puja. ¿Se condice con la realidad cotidiana de las escuelas este acting de Larreta y la ministra Acuña? ¿O se trata de otro acto de electoralismo del gobierno de Cambiemos con perspectiva a renovar sus fuerzas en las próximas elecciones de medio término? ¿Cuál fue su postura para con las comunidades educativas durante el 2020? ¿Qué rol asume el ministro Trotta?




NADA SOBRE NOSOTRES SIN NOSOTRES


A mediados de Septiembre del año pasado, luego de haber sido rechazado un primer proyecto de apertura, el gobierno de la ciudad hizo pública su intención de que les estudiantes y docentes vuelvan a las aulas. En plena primera ola, la ministra Acuña se paseó por los estudios de televisión diciendo que “así como los bares sacaron sus mesas, las escuelas van a sacar los pupitres a la calle”. Pese a la adversidad de la situación epidemiológica, a los centros de estudiantes nucleados en la C.E.B (Coordinadora de Estudiantes de Base), este panorama nos agarró organizados y en unidad con los gremios docentes. A partir de allí, nuestro reclamo fue el de ser incluides en la discusión sobre el retorno a la presencialidad.


Pensamos que debíamos estar predispuestes a pensar una vuelta cuándo las condiciones sanitarias estén dadas. Siendo que somos parte fundamental de la comunidad educativa, porque somos quienes vamos todos los días a estudiar a las aulas, nuestra consigna fue “Nada sobre nosotres sin nosotres”. De ese modo, desde cada centro nos dedicamos a pensar los protocolos sanitarios adecuados a nuestra realidad material y exigiendo como principal urgencia la entrega de dispositivos de conectividad a cada estudiante por parte del GCBA para garantizar la cursada virtual.

Entre tanto, desde el Ministerio no se nos recibía y nos enterábamos, entre tantas cosas, de desvíos millonarios en la plata destinada para nuestros bolsones alimenticios. Nuestres docentes fueron perseguides por la propia ministra, a quienes descalificóde zurdos, viejos y pobres. Así llegamos al 2021 con el presupuesto mas bajo en educación en la historia, un mísero 17% que representa un recorte del 10% los últimos diez años. Habiendo atravesado un año signado por la dependencia de dispositivos virtuales para llevar adelante la cursada, Larreta redobla la apuesta y efectúa un recorte de 371 millones de pesos para el Plan Sarmiento. El gobierno de Cambiemos quiere publicitarse como el garante del acceso a la educación, pero la destruye sistemáticamente.





LA SEGUNDA OLA EN LOS COLEGIOS


Llegamos a Abril transitando el inicio de la segunda ola mientras los casos aumentaban exponencialmente. El reflejo de esta prematura vuelta a la presencialidad se pudo ver en el aumento de la tasa de contagios en niñes de entre 10 y 19 años luego del comienzo de clases (que en CABA fue días antes de la fecha pautada por el resto de las provincias). Los protocolos muchas veces fueron inaplicables y no fueron consultados con las comunidades. Rápidamente se hizo visible que aquellos requisitos mínimos, como que las escuelas tengan ventilación cruzada y espacios amplios, eran una farsa en un distrito que ajusta un 71% en presupuesto para infraestructura. La aglomeración en los transportes, a pesar de la insistencia de los funcionarios en una ficticia “prioridad” para alumnes y docentes, se tornó inevitable dada la necesidad de les trabajadores del AMBA y de les jóvenes estudiantes de ir a sus puestos de trabajo o sus colegios, repercutiendo en los núcleos escolares y aumentando la circulación comunitaria. Otra vez, la pandemia puso de manifiesto como la precarización en la que somos sumides las juventudes tiene efectos concretos sobre la incidencia del virus.

Sin embargo, el gobierno de la ciudad y el Ministerio de Educación Nacional a cargo de Nicolás Trotta, insistieron hasta el hartazgo en que la escuela no es foco de contagio. Mientras tanto, se acumulaban los casos en aulas y burbujas aisladas. Nos llegaban también, las primeras noticias de compañeres estudiantes y docentes fallecides a causa del virus.

El lunes 19 de abril, mientras nuestres docentes llevaban a cabo un masivo paro, trascendió la noticia de Belén Massei, docente que entró en estado crítico luego de contraer el virus y que no pudo conseguir una cama de terapia intensiva en la ciudad. Actualmente Belén ya se encuentra hospitalizada, pero la situación da cuenta del estado crítico que atraviesa el sistema de salud porteño y del grado de exposición al que son sumides les trabajadores de la educación.

La vacunación en docentes es ínfima y la tasa de contagios no para de crecer. Entonces, a todas luces se hace evidente que la realidad que plantean Rodríguez Larreta y los ministros Acuña y Trotta difiere en todos los sentidos de lo que en verdad sucede en las aulas. Quienes sufrimos el ajuste en la educación día a día, les que combativos la secundaria del futuro y estuvimos en las calles frente al proyecto de cierre de los profesorados, entendemos a quése refiere Larreta cuando habla de “el aula cerrada como el aula más peligrosa”. No se refiere a los ya cotidianos casos de colegios cuyos techos se derrumban, no se refiere a las aulas clausuradas por inundaciones o infestaciones de ratas, tampoco se refiere a les pibes que se quedan fuera de las escuelas por falta de vacantes. El cinismo del gobierno de Cambiemos no se puede interpretar de otra forma sino como una táctica electoralista en este año de campaña.


ORGANIZARSE, RESISTIR, LUCHAR


Ante este nuevo atropello de Larreta a la comunidad educativa, la salida es la organización en cada centro de estudiantes y en cada coordinadora. El 2020 dejó de manifiesto que sin organización les secundaries quedamos a la intemperie, sujetos a la voluntad de un gobierno que sistemáticamente ataca la educación y a sus miembros integrantes. En unidad con los gremios, hay que acompañar el reclamo por la suspensión de las clases presenciales para dejar de exponer a miles de docentes, alumnes y personal no docente. Hay que reclamar por el acceso a la virtualidad para cada estudiante y que ningune pibe se quede fuera de la escuela, la discusión pedagógica debe ser genuina y tiene que integrar a cada miembro de la comunidad. Decimos basta a la especulación a costa de nuestra salud y educación, y acompañamos la lucha de les docentes porque también es nuestra.