Borges, escritor célebre de nuestro país, dijo alguna vez que el fútbol eran “11 idiotas corriendo atrás de una pelota”. Lo primero que podríamos decirle a Borges es que el arquero se queda en su área en la mayoría de los casos, por lo cual serían, a lo sumo, 10. También que existen los 9 colchoneros o el clásico 2 que aguanta al lado del arco y así iríamos restando números de quienes en verdad corren atrás de la pelota. Pero salvando los errores propios de la ignorancia y la soberbia, esta frase ilustra la visión que durante una época tuvieron los sectores de derecha y gorilas sobre el fútbol.

Les que nacimos entre los gritos, la bronca, las alegrías, los festejos y las derrotas nos preguntamos: ¿qué les molesta del fútbol? Hay quienes reivindican las ligas europeas y menosprecian los potreros de nuestros barrios. En ese fútbol asociado al barro, la derecha rechaza la felicidad del pueblo y la posibilidad del éxito social de une villere.

Es incorrecto decir que el fútbol, como fenómeno popular, es necesariamente de izquierda. El mundial del 78’ fue utilizado en Argentina, y en todo el continente que estaba sobre las alas del Plan Cóndor y sus dictaduras pro yankees, como una pantalla de humo para esconder el genocidio obrero y popular. Hoy, es el escenario donde las burocracias sindicales compran clubes y manejan barrabravas que se usan de patota en conflictos sociales; el lugar donde nos venden que todes podemos llegar a ser multimillonaries, donde nos hablan del talento e inculcan la meritocracia.

Es, sin duda, un negocio que mueve millones donde la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) la dirigió históricamente una figura pro dictadura. Pero en esas estructuras, nos preguntamos: ¿no hay un espacio para que se meta nuestra alegría? ¿no hay un espacio para que aparezcan los sentires populares? ¿Nuestros reclamos los dejamos de lado cuando entramos a alentar a nuestro equipo o vienen con nosotres? Podríamos decir, más bien, que el fútbol como los barrios, las escuelas o universidades, son un campo de disputa. Son resonadores de lo que ocurre en la sociedad, de sus contradicciones y sus discusiones.

El fútbol es el mundial del 78’ y Videla en el palco, pero también son las Madres de Plaza de Mayo juntándose en las instalaciones del Club San Lorenzo. La cancha de este club es, también, el primer lugar donde se cantó “Mauricio Macri la yuta que te parió” y donde los jugadores salieron con la bandera que pedía justicia por Santiago Maldonado. Muchos equipos de fútbol recuerdan a sus hinchas desaparecides, salen con banderas pidiendo justicia por femicidios o exigen el aborto legal.

La selección de fútbol femenino y el aborto legal



A uno de los lugares más machistas del país, vino para sacudir todas las concepciones de este sistema patriarcal la visibilización del fútbol femenino.

Hace poco, Estefanía Banini, jugadora mendocina de fútbol en Estados Unidos, era comparada en los medios con Messi. Lo cierto es que ella juega al fútbol desde los 6 años y, al no existir liga femenina, sus padres tuvieron que firmar frente a un escribano una autorización para que ella pueda competir entre varones. Una mujer, gambeteadora y goleadora, no es llamada por su nombre sino solo nombrada a través de la comparación con un varón.

En la Copa América, junto a las jugadores de la selección Argentina, protagonizó un reclamo poniéndose la mano en la oreja. Pedían mejores condiciones: ropa adecuada, jugar en fechas FIFA, mejor preparación y mayor apoyo económico. El 15 de Julio se enteró que no la habían citado para seguir jugando luego del sueño del Mundial. En su instagram personal dijo: “Ellos, quienes son los únicos que cobran, ellos que por tener diferencias han decidido darle un punto final a mi sueño de defender a la más linda bandera. El motivo de esto es muy simple. Se habló con todo el equipo que viajó al mundial que pensamos que ellos no están a la altura de lo que pretendemos”. El castigo de un entrenador varón y la dirección de la selección de fútbol femenino por hablar es dejar a la capitana afuera. Sigue como ella dijo, con la frente en alto, buscando representar a la celeste y blanca y orgullosa de lo que denunció tanto a la AFA como al entrenador.


Por fuera de la cancha, pero en relación a las mujeres, disidencias y el fútbol, la declaración de la Comisión de Mujeres de Ferro negándose a que en su cancha se haga un acto provida en el marco de los debates en Congreso sobre el Aborto Legal fue trascendental. Si el club es de sus socies, las instalaciones no pueden alquilarse solo por dinero. Las actividades tienen que representar al conjunto de les hinchas y, sobretodo, no ir en contra de los derechos de nadie. Ellas plantearon que el aborto no es una cuestión de “opiniones”, sino una cuestión de derechos humanos.

Lucha contra la xenofobia y el racismo



Cantoná dijo una gran frase: "patear a un fascista fue lo mejor que hice en toda mi carrera”. Jugador de fútbol francés, nació en una familia laburante. Llegó a ser uno de los mejores de la Premier League en Inglaterra. A los 3 minutos del segundo tiempo de un partido, el 25 de Enero de 1995, un hooligan, fascista inglés, le dijo algo así como: “Andate a tu país forro de mierda, volvete a Francia” El jugador le metió una patada en el medio del pecho que lo dejó desmayado. Le costó una suspensión de 9 meses, 30 mil dólares de multa y 120 horas de trabajo comunitario. ¿Se arrepintió? "Debería haberlo pateado más fuerte. No puedo arrepentirme. Me sentí genial. Aprendí de ello y creo que él también" dijo Eric.

En nuestro fútbol hay canciones machistas y xenófobas, hay arreglos de las dirigencias con grupos empresarios, intentos de privatización de las emisiones televisivas, intentos de construir clubes de fútbol en empresas y que dejen de ser de sus socies. Pero hay, como en todo, resistencias. Ferro, River, Boca, Excursionistas y Defensores de Belgrano formaron una coordinadora de hinchadas antifascistas. Luego se sumaron en sus clubes hinchas de Racing, Independiente, Nueva Chicago, Argentinos Juniors, San Miguel, San Lorenzo y otros equipos.

Les hinchas comenzaron a discutir cómo erradicar la xenofobia y el machismo. También, repensar cuál es el rol que tienen los clubes y sus centros deportivos en los barrios donde están, poniendo énfasis en el rol de contención social.

Boca Anti-fascista se opuso a que Qatar Airlines sea el sponsor del club ya que, para que se consolide el acuerdo, Macri cedió 28 mil hectáreas al Emir de Qatar justo al lado de los campos de Lewis, dueño de Edenor y amigo de Macri. Lewis es uno de los empresarios responsables de muchas represiones a los pueblos mapuche en el sur que están siendo sacados de sus tierras. La agrupación de Ferro estuvo en un plan de lucha junto a los Recuperadores Urbanos del Oeste para cuidar las fuentes laborales y la creación de un espacio público (Parque de Caballito). Son algunos ejemplos de que no todo es oscuridad y que las luchas, con creatividad, pueden darse.

La lucha contra la dictadura de Brasil y un club autogestionado

Cuentan que hubo un equipo de fútbol de la primera de Brasil que se manejó por asamblea. Sócrates y Zenón, en este caso, no fueron filósofos griegos de barba, sino jugadores estrella de una selección brasileña negra y bastante zurda.

El Corinthians era (es) un equipo con mucha historia que durante la dictadura de Brasil se encontraba en una debacle. La denominación de Adilson Monteiro Alves, un ex militante universitario y sociólogo como DT, fue el punto de partida. Junto a los jugadores más importantes empezaron a pensar el rol que debía tener el fútbol en una lucha anti dictatorial, por la autogestión y democracia interna.

En esas asambleas el presidente, el entrenador, la estrella del equipo e incluso el utilero, tenían poder de voto. Lo cual es algo todavía más avanzado que la democracia universitaria donde les laburantes de limpieza no forman parte de ninguna decisión. Cuándo se concentra, cuándo se entrena e, incluso, las partidas presupuestarias o la continuidad de un entrenador se debatían en ese lugar.

Por fuera de su organización interna, el club entero, con sus estrellas a la cabeza, fueron parte de Diretas Já, un movimiento que buscaba terminar la dictadura en Brasil. En sus camisetas llevaron la consigna que llamaba a participar de las elecciones unos días antes de que sucedan. Una frase de Sócrates representa muy bien el espíritu general: “Cuando entrábamos a la cancha, jugábamos mucho más que un simple partido. Luchábamos por la libertad de nuestro país”. Además, dijo que “no hay nada más marxista o gramsciano que el fútbol”. Esta frase expresa las contradicciones que se viven adentro, que no son ni más ni menos que las que tenemos como pueblo.

La redonda es un símbolo de alegría popular. Tomando el atrevimiento de parafrasear a Maradona: la pelota está manchada por negocios de los Macri, de los Moyano, de las multinacionales que quieren ser sponsor. Los clubes, como el fútbol, se plantean como campos de disputa abiertos por una Argentina feminista y popular donde las niñeces y las juventudes tengan un lugar protagónico. Desterrar el fascismo, la xenofobia y el machismo es la tarea. Desde el picadito en la plaza del barrio hasta el superclásico del domingo.